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Quieres saber cómo domar un caballo? Cuando acabas de adquirir uno, aunque legalmente es tuyo, en realidad él no se sentirá de la familia a menos que te ganes su confianza. No podemos olvidar que, por muy acostumbrado a la presencia de los humanos que esté, del mismo modo que no hay un sólo equino igual tampoco las personas somos iguales. Nuestro carácter, nuestra forma de actuar, nuestros movimientos,… todo es único, y nuestro futuro amigo peludo lo sabe.

Por eso, cuando nos preguntamos cómo domar un caballo tenemos que tener muy presente que a menos que lo tratemos con respeto, paciencia y cariño, no conseguiremos disfrutar de la compañía de este magnífico animal.

 

¿Cómo ganarse la confianza de un caballo?

El primer paso para aprender cómo domar un caballo reside en que el animal confíe en ti. Para ganarse la confianza de un caballo en realidad tenemos que actuar del mismo modo que lo haríamos si quisiéramos hacernos amigos de cualquier otro animal doméstico, sólo que mucho más grande y fuerte ? . Esto significa que hay que observar sus movimientos y su mirada para saber hasta dónde nos va a permitir llegar. Por ejemplo, si nos acercamos demasiado y vemos que gira su cabeza y/o empieza a mover sus patas de forma nerviosa, lo mejor será que demos un paso atrás.

Es muy importante que nos vea como algo positivo, por lo que podremos coger forraje y utilizarlo para que poco a poco nos deje acercarnos más. Una vez que estemos a su lado, nos situaremos a un lado, cerca de la cabeza, para que pueda vernos y se lo daremos mientras lo acariciamos y hablamos con él. Es muy posible que no nos entienda, pero sí que entenderá el tono de voz: un tono suave le tranquilizará; en cambio, un tono agudo y/o nervioso le hará sentirse inseguro.

Nunca, bajo ningún concepto, tenemos que maltratarlo (pegar, gritar, desatenderle). Esto, además de ser un delito, no servirá para más que asustar al caballo. Además, tampoco tenemos que caminar por detrás ni por delante de él. Los caballos son animales de presa, que necesitan tenerlo todo controlado: si no saben dónde estamos, podrían darnos una coz sin que ni siquiera nos diésemos cuenta.

Hay que tener paciencia e ir paso por paso. Sólo le enseñaremos un truco nuevo cuando haya aprendido el anterior. De esta forma, le será mucho más fácil aprender.

 

¿Cómo comenzar a entrenar para domar un caballo?

Colócale el cabestro y la embocadura

El cabestro es un accesorio que nos va a ser muy útil para trabajar con nuestro caballo. Pero antes de siquiera ponérselo, deberemos de lograr que se acostumbre a nuestras manos, poniéndolas cerca de su cabeza, orejas y cuello. Hay que hacerlo lentamente, siempre estando a la vista del animal, para evitar que se asuste. Lo premiaremos con cada pequeño logro que haya conseguido.

Cuando ya se sienta mucho más cómodo, le enseñaremos el cabestroHay que dejar que lo vea y que lo huela. También es importante que le rocemos el hocico con él. Al cabo de unos días, se lo pondremos sin abrochar y veremos su reacción: si se ve tranquilo, perfecto, se lo quitaremos y al día siguiente se lo pondremos abrochado; pero si se ve nervioso, se lo quitaremos y dedicaremos un tiempo más a que se acostumbre.

Una vez que le podamos poner el cabestro sin que se sienta incómodo, le enseñaremos la brida. Haremos lo mismo que con el cabestro: se la pasaremos por la cabeza y el hocico, e incluso podemos dejar que la muerda (con cuidado). Unos días más tarde, lo acostumbraremos a la embocadura. Para que le sea más sencillo podemos colocar una capa de melaza sobre ella; de este modo, le será más agradable.

Por último, nos quedará colocarle las piezas de las orejas, sin ajustar las correas.

 

Enséñale a trabajar con el ramal

Al utilizar el ramal, podremos guiar cal caballo alrededor de un área que debe de tener un diámetro mínimo de 18 metros. Cada sesión debe durar 10 minutos al principio. Más adelante se deben de ir alargando poco a poco. Así pues, lo que haremos será colocarle el ramal en el cabestro con cuidado, sin hacer movimientos bruscos ni alejándonos del animal.

 

Aprende a mostrarte como guía

Con el ramal, podremos empezar a enseñarle algunas órdenes como ”alto”, ”de pie”, ”camina” y ”atrás”. Pero además, el caballo debe de respetar nuestro espacio. Tenemos que caminar a unos 30cm por detrás del hombro. Si se acerca demasiado, con la mano ejerceremos un poco de presión en un costado.

Importante: ser un guía no significa ser el ”amo y señor” del caballo. La teoría del ”líder de la manada” no sirve más que para que el animal viva con tensión. Pero, por supuesto, tampoco se trata de dejarle hacer todo lo que quiera: somos sus cuidadores, y tenemos que enseñarle. Tenemos que enseñarle a pensar por sí mismo, insisto, con respeto, paciencia y premios cuando haga algo bien.

 

Ponle la montura

La montura es un accesorio que nos permitirá subirnos al caballo. Para ello, tenemos que hacer lo mismo que hicimos con el cabestro: se la enseñaremos, dejaremos que la vea y la huela, y luego la sujetaremos por encima de su lomo (sin tocarlo). Si se muestra tranquilo, le colocaremos la almohadilla de la montura y se la dejaremos unos minutos. En el caso de que se muestre muy nervioso, se la quitaremos y volveremos a ponérsela en otro momento, cuando esté más tranquilo.

Una vez acostumbrado, le colocaremos la montura lentamente mientras le hablamos y le acariciamos. Se la dejaremos unos minutos y luego se la quitaremos. Haremos esto varias veces a lo largo de unos días para que poco a poco le vaya resultando familiar.

El siguiente paso será abrocharle la cincha, un poco cada día, sobretodo está nervioso o estresado. En cuanto hayamos conseguido ajustársela hasta el final, nos inclinaremos suavemente sobre su lomo. ¿Lo has conseguido? Si es así, es momento de acostumbrarlo a los estribos mientras trabajas con el ramal.

 

Entrénalo para montarlo

Con la montura y los estribos puestos, ha llegado la hora de que montemos al caballo. Para ello, lo que haremos será colocar un pie en el estribo correspondiente, y el otro en el otro estribo. Hay que tener cuidado de no patear al caballo, por lo que tenemos que subir a la montura lentamente, sin asustarle. Como premio, le daremos caricias.

Para que no surjan sorpresas desagradables, es muy importante que un jinete experimentado esté presente cuando vayamos a montar las primeras veces al caballo, ya que puede resultar muy peligroso.

 

¿Cuánto se tarda en domar un caballo?

Dependerá del propio caballo y de su jinete, pero fácilmente puede tardarse 1 año. Por este motivo es tan importancia la paciencia y respetar en todo momento al animal. Con trabajo y constancia ya verás como conseguirás muy buenos resultados.

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El caballo es uno de los animales más bellos que existen. No es de extrañar que el ser humano le haya elegido como compañero de viaje durante siglos. Su elegante cuerpo le hace único. Un cuerpo sencillo a la vez que complejo.

 

Dimensiones de un caballo

Como ocurre con el resto de animales, es prácticamente imposible establecer unas medidas generales para un caballo, puesto que esto depende de innumerables factores: la raza, el sexo, el estado de salud, etc. No obstante, y a tenor de lo observado y buscado en diversas fuentes de información, vamos a ofrecerles unos datos aproximados.

En lo que a la alzada se refiere, los machos miden alrededor de 1.42 metros, mientras que las hembras en torno al 1.40 metros. Si nos trasladamos a la cincha, en los machos es de 1.67 centímetros y las hembras 1.68 centímetros. Por último, los machos presentan una caña de 18.45 centímetros y las hembras de 17.9 centímetros.

Cambiamos de tercio, como se diría en la jerga taurina, y nos trasladamos al peso. Habitualmente, y como se ha comentado anteriormente, es difícil establecer un estándar definido. Estos animales, tanto machos como hembras, suelen tener un peso cercano a media tonelada, sobre unos 450 kilogramos.

Luego tenemos los ponis.Dentro de este grupo están todos los caballos de talla pequeña. Hay variedades, pero el poni por excelencia puede tener una altura, contando la cabeza y no solo hasta la alzada, de 1.40 metros.

 

Huesos de un caballo

Un animal tan enorme, lógicamente tiene un cuerpo muy complejo. El caballo tiene un alto número de huesos, exactamente 205.

La columna vertebral de este animal está formada por 51 vértebras, y carece de clavículas, por lo que sus patas se unen al tronco por medio de fuertes músculos y tendones que se sujetan gracias a las escapulas. Esta peculiaridad también se hace patente, precisamente, en las patas y también en los cascos.

Los caballos no tienen rodillas, aunque parezca que sí. Su rodillas están formadas por una articulación muy, pero que muy, similar a la muñeca del ser humano. El corvejón (articulación anterior a los cascos) funciona de forma parecida a la del tobillo de una persona. En las patas delanteras, el cúbito y el radio se han unido dando lugar a un solo hueso, del mismo modo que ha ocurrido la tibia y el peroné. Otra característica es que un caballo no tiene huesos en la zona baja de las patas, pero sí cuenta con un tejido especial (tejido córneo) que le sirve para absorber los impactos generados por los cascos.

Este tejido córneo también se haya en la zona externa de los cascos, recubriéndolos y haciéndoles más resistentes. Mientras tanto, el exterior de estas estructuras está dotado con cartílagos y tejidos sanguíneos como el tejido laminar.

En cuanto a los dientes, los caballos tienen, mínimo, 36 piezas bucales. De todas ellas, 12 son incisivos (en la parte delantera), cuya funcionalidad no es otra que la de morder y arrancar el pasto. Los otros 24 se dividen en molares y premolares (en la parte posterior), que son utilizados para poder masticar y triturar los alimentos, vegetales en la mayoría de los casos.

 

¿Cómo es el cuerpo de un caballo?

Si hay algo característico en un caballo es la cabeza. Esta es grande, con huesos alargados, especialmente las mandíbulas. En la parte superior se encuentra una gran frente sobre las que descansan las orejas. Unas orejas que son muy pequeñas en proporción con el resto del cuerpo, y que están situadas a ambos lados, y son móviles, lo que permite una mejora en el sentido auditivo.

Ya en el extremo final de la cabeza están la boca, el orificio nasal y el belfo (extremo de la nariz).

También se ubican a ambos lados de la cabeza los grandes ojos, que tampoco son nada pequeños. Al estar a los lados y no en una posición frontal, hacen que el caballo tenga una visión lateral. Ya en la parte posterior de la cabeza descansa la nuca.

Cabe destacar que toda la parte delantera de la cabeza recibe el nombre de testuz.

A continuación se nos presenta el cuello. Esta zona también es bastante prominente y, sobre todo, muy musculosa. Se haya entre la cabeza y lo que se conoce como la cruz (zona en la que finaliza el cuello, comienza el lomo y las extremidades delanteras). En la parte anterior está la garganta y detrás la crin (conjunto de pelos largos que recorren el cuello a lo largo del mismo).

El tronco está formado por el lomo (parte superior),  el pecho (situado justo debajo del cuello, detrás de la cabeza y es el principio del cuerpo) y la grupa (parte trasera del caballo). El pecho, en especial, debe de estar bien desarrollado, pues un pecho pequeño puede ser sinónimo de problemas de salud como interferencias en las patas delanteras.

Además de las mencionadas anteriormente, en el tronco también se encuentran muchas otras zonas como son el flanco (área localizada debajo del lomo, concretamente entre la última costilla y el muslo), el ijar (formado por los laterales del tronco) y la mama (una masa muscular carnosa que recubre la parte delantera del pecho).

Las patas es también una de las partes más complejas. Si nos trasladamos a las patas traseras, tenemos el muslo(que no es más que la zona superior de las mismas), el anca (la articulación que une las patas traseras con la cadera  o pelvis) y la nalga (parte carnosa situada en el área superior externa).  Por su parte, las patas delanteras son denominadas como piernas.

En las piernas está el corvejón (parte de la pierna ubicada detrás de la rodilla), la babilla (situada entre el muslo y la rótula), la caña (entre el corvejón y el menudillo), el menudillo (entre la caña y la cuartilla), la cuartilla (equivale a la primera falange) y el casco (una capa de tejido compacto en la que finaliza las patas y está compuesto por el casco y la corona).

Estos son las características y rasgos morfológicos de los caballos, algo interesante para todos aquellos que aman a este maravilloso animal que, como decíamos, posee una figura que le otorga una belleza y elegancia que no deja indiferente a nadie.

Me llega a mi muro de facebook esta brutal imagen que he sentido la necesidad de compartir con vosotros. Pasa todos los años, unas veces con cifras más abultadas, otras con menos, pero todos los años, cuando la virgen está de vuelta en la ermita y los rocieros emprenden el camino de vuelta con el sol de frente, en la aldea no solo quedan las basuras de la fiesta: también quedan los cadáveres de caballos muertos.
Las cifras hablan por si solas: 25 caballos muertos en 2008, 23 en 2009, 11 en 2012, 23 en 2013… respectivamente. Las justificaciones de estos inhumanos especímenes en el programa “Andalucía Directo” en 2008 no tienen desperdicio: “Es que si se les da agua al salir, sudan, y se pueden resfriar”. Sin palabras. Unos de agotamiento por largas caminatas sin descanso, otros de sed, pero en el fondo todos por la misma razón: por la inexistencia de una ley que obligue tratar a los animales como los seres vivos que son y no como objetos que se puedan usar hasta que se rompan.
Vergüenza, rabia e ira. Eso es lo que siento al ver por primera vez la otra cara del Rocío. Vergüenza de que esta sea una de las tradiciones más conocidas de Andalucía y esté construida sobre la tortura y maltrato animal. Rabia de que los mismos que le rezan a un ser superior y bondadoso agoten hasta a la muerte a los seres de, según ellos, su creación. Ira, mucha ira contra quienes ven esto año tras año y no se les revuelven las tripas.

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Las variaciones en el clima provocaron adaptaciones en el entorno, lo que condicionó su tamaño corporal y otros rasgos.

Durante el Mioceno medio, hace unos 18 millones de años, las especies de caballos empezaron a proliferar debido a una serie de rápidas adaptaciones en respuesta a la expansión de un nuevo entorno: las praderas. La hipótesis afirmaba que los cambios en el tamaño corporal y los dientes de los caballos habrían sido fundamentales en esa gran diversificación, un escenario que en evolución se conoce como “radiación adaptativa”.

“Según la teoría clásica, los caballos que poblaban Norteamérica en ese momento habrían cambiado más rápido al desarrollar una dentadura más resistente a la abrasión, típica de una dieta rica en pasto. Además, se habrían hecho cada vez más grandes como requisito para aumentar la efectividad de la digestión de esta comida menos nutritiva y como estrategia contra los depredadores en los nuevos espacios abiertos”, explica Juan López Cantalapiedra, investigador del CSIC y el Museum für Naturkunde de Berlín (Alemania).

Un estudio, publicado esta semana en Science y liderado por el científico español, revela que en realidad fueron los cambios climáticos, entendidos como factores del entorno, los principales responsables de la gran diversificación de los caballos, caracterizada por una rápida acumulación de especies durante los últimos 20 millones de años.

Los científicos analizaron 140 especies, la gran mayoría extintas, para sintetizar décadas de estudios del registro fósil de los caballos en todo el planeta. Los resultados demuestran que el tamaño y la dentición no evolucionaron tan rápido, de hecho, las radiaciones dieron lugar a especies muy similares en ecología y forma.

Ecosistemas diferentes

Para los investigadores, los factores externos del entorno, más que la evolución de esos rasgos morfológicos, influyeron en la rápida acumulación de especies. “Los cambios ambientales habrían provocado la fragmentación de los ecosistemas a escala global, lo que dio lugar a poblaciones aisladas de caballos, diferentes genéticamente, pero con morfologías similares”, apunta Manuel Hernández Fernández, investigador de la Universidad Complutense de Madrid en el Instituto de Geociencias.

“También afectaron a la productividad, generando ecosistemas con suficiente energía para mantener varias especies muy similares”, añade José Luis Prado, investigador de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (Argentina).

Los cambios climáticos también facilitaron las dos grandes dispersiones de los caballos desde América a Eurasia. Estas dispersiones tuvieron lugar, respectivamente, hace unos 11 y cuatro millones de años a través del estrecho de Bering. En ambas ocasiones los caballos entraron posteriormente a África desde Eurasia.

“En esos momentos volvieron a diferenciarse multitud de nuevas especies de caballos repentinamente, pero no hubo cambios especialmente rápidos en sus rasgos morfológicos”, agrega María Teresa Alberdi, investigadora del CSIC en el Museo Nacional de Ciencias Naturales.

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Los Reyes Magos vienen de camino a Tienda Guarnicionería Ángel Rubio, como cada año. Para cargar los regalos que has pedido, esos que tienen que ver con el deporte que más te gusta, la equitación.

En Guarnicionería Ángel Rubio siempre estamos pensando en ti y por eso queremos que te lleguen a tiempo. Que junto a tu zapatilla aparezca esa cabezada preciosa que querías estrenar para tu caballo, por ejemplo.

Un día hípico con toda la ilusión que esperamos en Guarnicionería Ángel Rubio.

Quizás el día de Reyes es el que más ilusión nos hace, el que estamos esperando todo el año, desde que somos niños.

Dejamos la zapatilla, junto con algo de comer y beber para los reyes de Oriente, esperando que nos traigan todo aquello que hemos pedido.

No siempre es así, porque a veces no nos hemos portado todo lo bien que deberíamos.

Pero desde tu tienda hípica favorita, Guarnicionería Ángel Rubio, sabemos que este año sí, este te has portado de maravilla. Y sus majestades lo saben.

Ya nos dirás si ha sido así.

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El invierno ya está aquí y conviene cuidar a nuestros caballos, sin que exista un exceso de protección. Partiendo de que el caballo es un animal que siempre se ha adaptado a las diferentes edades de hielo del planeta, el uso de Mantas está aconsejado para ciertos casos y con dos funciones principales:

– Evitar que el caballo pierda calorías para mantener su peso y forma física, tanto para caballos con cierta edad avanzada como para caballos de competición.

– Con fines estéticos, ya que el caballo produce menos pelo, con lo que en primavera el proceso de pérdida del exceso de pelo se agiliza.

No hay una receta concreta para pasar el invierno, pero sí una serie de recomendaciones y errores que se deben evitar para no alterar la barrera natural que protege al caballo de cualquier adversidad atmosférica:

Para caballos estabulados:

Los caballos estabulados están menos preparados para el frío que los que se mantienen a la intemperie, por lo que una manta les ayudará, pero sabiendo que un exceso de calor puede acabar en un catarro y conseguir el efecto contrario.

Debemos evitar los cambios bruscos de temperatura y las corrientes de aire.

La ducha del caballo sólo ha de realizarse si es estrictamente necesaria, aconsejando utilizar después una manta de secado para eliminar la mayor humedad posible.

Es importantisimo vigilar el agua de los bebederos automáticos para evitar que se congele y el caballo pierda hidratación.

Y por último, no olvidar mantener una actividad física regular, de lo contrario, el frío y la falta de movilidad pueden acarrear problemas musculares.

Para caballos libres:

Se recomienda que dispongan de un cobertizo para tener la opción de protegerse de la lluvia. El caballo siempre buscará la posición correcta que le ayude a protegerse.

Un exceso de barro puede provocar enfermedades en los cascos, pero en una proporción moderada, el lodo es saludable por sus propiedades curativas, por ello conviene siempre vigilar los cascos del caballo.

El caballo ha de disponer de un espacio suficiente para moverse y mantenerse activo.

Lo que queremos transmitir con todo esto, es la importancia de no olvidarnos del caballo hasta la primavera, puesto que la prevención siempre es necesaria. Además de todos estos cuidados, nunca debe faltar la Vacunación correspondiente que nos puede salvar de enfermedades virales con graves consecuencias.

Caballos que hicieron historia

Alejandro Magno, fue capaz de domar a su caballo llamado “Bucéfalo” desde niño, ya que este le fue regalado por su cumpleaños a la temprana edad de 9 años. “Bucéfalo” murió en 326 a.C en la Batalla del Hidaspes en el actual país de Pakistán. También otros personajes relevantes en la historia como lo fuera el emperador romano Calígula, convirtió a su caballo “Incitatus”, en un sacerdote de Roma. El caballo tenía cerca de 20 empleados, un collar enjoyado y era alimentado a base de avena y oro. Tanto los antiguos romanos como los asiáticos, veían a sus caballos como grandes guerreros. Los romanos apreciaban a los grandes caballos en la batalla por su fuerza, mientras que los asiáticos los preferían más pequeños, más ágiles y de paso seguro. En la etapa egipcia (1.280 a.C) en la famosa “Victoria en Tebas“, los caballos del carro de guerra del Faraón Ramsés II que participaron en la batalla de Cadesh, fueron protagonistas en dicha batalla. Allá en el año 512 a.C: “Avra”, más conocida por su nombre en latín Aura, fue la yegua ganadora en los primeros Juegos Olímpicos que se celebraron en Atenas. “Incitatus” y “Velocissimus” fueron los caballos de Calígula, uno de los más grandes generales del Imperio Romano.

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También es significativo que el caballo del Emperador Marco Aurelio, segun data allá por el año 200 a.C,  podía cabalgar 100 millas diarias, ocho o diez días seguidos. El caballo de Caballo Loco el famoso caudillo indio lakota “Crazy Horse” tenía un caballo negro-pintado llamado Inyan (que quiere decir “piedra” o “roca”). “As de oros” se llamaba el caballo del famoso revolucionario mejicano Emiliano Zapata (1910).

Desde su existencia hasta el dia de hoy, con la misma esencia.

Desde los inicios de los tiempos y hasta el caballo doméstico que conocemos hoy día (Equus caballus), el caballo ha sostenido una intensa unión con el hombre. Es una de las especies más diversificadas y repartidas por todo el mundo, aunque estuvo en riesgo de extinción en la etapa del Cenozoico (hace aproximadamente 1,8 millones de años). La historia del caballo y sobre su domesticación ha deribado en diferentes opiniones, a fecha de hoy, aun se debaten como surgieron sus orígenes. Los primeros indicios de domesticación surjen en Krasny Yar, Kazajstán, en zonas que datan del año 5.000 a.C. Se sostiene la hipótesis que los caballos fueron mantenidos como fuente de alimentos, en lugar de emplearlos como carga, medio de transporte o monta. El primer dato arqueológico que conocemos y donde está evidenciada la equitación, fué encontrado en la estepa al este de los montes Urales en Botai y Kozhai en la actual Kazajistán, datado entre los años 3.500-3.000 a.C. La evidencia más cercana del uso directo de los caballos como animales de carga, se encontraron pinturas ruprestres de carruajes tirados por caballos Fue hallada en Mesopotamia, entorno al año 2.000 a.C.

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No sólo nos preocupamos por la salud y bienestar de nuestro caballo. También nos gusta que éste tenga un aspecto sano y cuidado. Una crin y cola limpia y brillante pueden mejorar casi al cien por cien el aspecto de nuestro caballo.

Transmite elegancia y clase

A todos nos gusta que nuestro caballo luzca resplandeciente, radiante y que el color y brillo de la crin sea único y envidiable. Pero… ¿Cómo conseguimos mantener en buen estado la crin y cola de nuestro caballo?

Debemos tener en cuenta que, dependiendo de qué raza de caballo tengamos, el cuidado de la crin y cola variarán.

Si tenemos un caballo español y queremos que tenga unas crines largas y fondosas, no le debemos cepillar cada día la crin. Durante el cepillado se suelen partir los pelos con facilidad. Lo ideal sería cepillarlo cada dos días usando un peine o cepillo especial para crines de cerdas anchas. Antes de empezar es recomendable separar el cabello del caballo en mechones y eliminar los nudos grandes con los dedos. De esta forma evitaremos causarle tirones molestos, dolorosos y partirle los mechones.

Una vez desechos los nudos con las manos, toca cepillar la melena. Se debe peinar comenzando desde la zona interior y continuando en esa dirección para evitar arrancarle el caballo.

Y cuando limpiamos a nuestro caballo nunca se debe pasar el fleje por las crines. Éstas deben secarse solas al aire libre y una vez secas, procedemos a cepillarlas. Recordad, la clave de una crin y cola reluciente deriva del correcto cuidado.

El síndrome de Williams es un trastorno genético poco común causado por una pérdida de material genético en un cromosoma. Se manifiesta de varias maneras, como por ejemplo, las personas que lo padecen tienen facilidad para la adquisición del lenguaje, que contrasta con un retraso mental moderado. Pero si por algo destaca esta patología, es por su alta capacidad de empatía, esto es, conocer como se sienten los demás. Por lo que si nos referimos únicamente a este área, podríamos denominar a esta extraña enfermedad como lo contrario al autismo.

La madre del joven del video nos cuenta:

He estado trabajando con los caballos desde hace 15 años y no podía creer hasta qué punto puede llegar la inteligencia emocional de caballo y lo que ocurre cuando lo juntas con un niño especial como mi pequeño.

Mi hijo sufre de síndrome de Williams, y es uno de los 150 pacientes con esta enfermedad en todo Israel.

Uno de los problemas entre los pacientes con el trastorno de Williams es el contacto. Son personas muy cariñosas que disfrutan del contacto con otros, pero a veces no saben cuál es la mejor manera de entablarlo.

El video muestra cómo el niño hace el contacto inicial con el caballo y la forma en que el caballo responde a su curiosidad infantil con cierta preocupación, pero sin embargo todo cambia rápidamente. El caballo parece “conectar” con el pequeño como no lo hemos visto nunca hacer con nadie.

Cuando llegué a casa y vi el video me di cuenta del poder de ese momento entre mi hijo y el caballo. El caballo siguió cada movimiento del niño, sin embargo, permitió que el niño se acercara y lo tocara. Cuando el niño se abrazó a la pata, el caballo no se atrevió a cambiar el ángulo de su posición, como si tuviera miedo de lastimarlo o de pisar el niño

 

Yo tambien tengo una desde hace 3 semanas y estoy encantado con ella, es comodisima desde el primer dia y muy bien rematada, la mia es de fibra con doble zalea y la verdad que si no fuese por los estribos la montura no pesa nada y los bastes se acloplan perfectamente a cada caballo por que son bastantes flexibles, a mi Angel Rubio me recomendo que nada mas tenerla que la monte mucho para que la montura se haga bien.