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Protagonista de poemas y cuadros de pintores reputados, adorado en Gran Bretaña y comparado a las estrellas del fútbol, a las que superaría en las cifras de un traspaso si el príncipe Khalid Abdullah, su propietario, hubiera accedido a venderlo.

Frankel, purasangre inglés de cuatro años, es el mejor caballo de carreras de la historia. 14 carreras, 14 victorias en dos años. Pero su vida en los hipódromos forma parte ya del pasado, desde que el 20 de octubre obtuvo en Ascot su último triunfo. Abdullah anunció entonces que Frankel se retiraba para ejercer de semental.

Una pena para los seguidores del turf, que han visto crecer la imparable leyenda de Frankel en sólo dos años, desde su primer triunfo, pero una operación económica enorme para su propietario, ya que la valoración en el mercado del caballo más popular del mundo, 130 millones de euros, no se ha construido por sus holgadas victorias, que han reportado unos 4 millones de euros, sino por su potencial como semental.

Tiene a 200 yeguas en la lista de espera para ser cubiertas por Frankel, a razón de unos 130.000 euros por apareamiento. Se espera que su vida de semental se prolongue tres lustros, y las ganancias que Abdullah puede llegar a recibir por ello alcanzan esos 130 millones que dicta el mercado.

“Verle en acción es como ver a Muhammad Ali o Leo Messi”, suspira Blaine Ward, escritor del poema dedicado al célebre equino. Un caballo campeón, Galileo, y una yegua veloz, Kind, se cruzaron para dotar a Frankel de unos genes privilegiados.

En memoria de Billy Frankel, mítico preparador muerto por leucemia, recibió su nombre, y el cáncer ha seguido rodeando su vida porque su actual entrenador, Henry Cecil, lucha contra un tumor estomacal.

Frankel ha convencido a Cecil, 43 años de carrera y 75 triunfos en el ‘templo’ de Ascot, de que es “el mejor caballo que he visto en mi vida”, y ha conseguido que un jockey considerado del montón,el irlandés Tom Queally, haya entrado también en la historia porque es el único que le ha montado en sus 14 victorias.

Le midieron una velocidad de 40 millas por hora (64 km/h) y desmontó las teorías que aseguraban que sólo era capaz de ganar en carreras de una milla al seguir venciendo cuando saltó a distancias superiores.

Frankel no vencía, abusaba de sus rivales, a veces por seis o siete cuerpos, hasta lograr la mejor marca, y tiene el mejor ranking de la historia en ‘Timeform’, la tabla que mide la clase de los caballos.