guarnicioneria angel rubio

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Sumisión es sinónimo de obediencia, no de sometimiento.

La sumisión del caballo es un concepto que puede ser fácilmente confundido con el sometimiento. En este artículo vamos a aclarar cuál es la diferencia y su importancia en el proceso de adiestramiento equino.

Al igual que otros animales domésticos, el caballo requiere de ciertas normas de convivencia para que esta relación sea viable. El respeto debe ser mutuo, pero el “mando” debe estar a cargo del ser humano. Cuando un jinete/amazona tiene el suficiente conocimiento, paciencia, respeto, liderazgo y amor hacia los caballos, las órdenes que imparte serán gratamente aceptadas por el animal.

Mentiría al decir que un caballo sale de su establo o prado contento a trabajar con su jinete/amazona. Debemos tomar en cuenta que la naturaleza del caballo es pastar junto a sus congéneres. Sin embargo puedo afirmar que las molestias para el caballo serán mínimas si realizamos correctamente nuestro papel de jinetes/amazonas.

 

Fuente

En el post de hoy vamos a conocer de forma más técnica el equipamiento del caballo. Nos adentraremos un poquito en el mundo de la tradición, de los materiales naturales y la fabricación artesanal. Cuando los maestros y aprendices realizaban maravillosas piezas, todas ellas únicas, fácilmente reparables y con una vida útil sin fecha de caducidad.

La montura vaquera española, aquella que ha servido bien a generaciones enteras desde tiempos inmemoriables y que ha sabido vestir a los caballos españoles y jacas como ninguna otra. Toda una seña de identidad.

La silla vaquera o “montura vaquera” como es conocida tradicionalmente en tierras andaluzas, tiene su origen en las antiguas sillas árabes. Se construye para ser utilizada durante mucho tiempo, en condiciones adversas y de duro trabajo, como sucede en las largas jornadas faenando con el ganado bravo.

Lo maravilloso de estas sillas, es que el dorso del caballo no sufre tanto el impacto que ejerce la silla con el peso del jinete durante la monta y la libertad de movimiento que ofrece al caballo. La cruz queda completa y absolutamente libre , sin apoyo alguno de la montura sobre ella, al igual que las vértebras de la columna.

En Guarnicioneria Rubio fabricamos este tipo de monturas totalmente de forma manual y con materiales naturales de primera calidad.

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El armazón o albardón, es el “esqueleto” de la silla. Se cosen a mano dos lonas en color blanco de algodón. Se forman unas canalizaciones paralelas en horizontal, que se rellenarán con paja de centeno para que la montura adquiera “cuerpo”. Este relleno debe adquirir la dureza justa, pues si queda muy duro no podrá adaptarse al asiento del jinete, y si queda muy blando se deformará en seguida. Por eso la labor del guarnicionero es tan especial, porque sabe con certeza cómo se debe hacer correctamente.

La concha, esa parte en la zona de atrás en forma de abanico, se hace con tacos de paja de centeno cosidos y trabajados hasta que se consigue la forma y el tamaño deseados. La perilla, en la zona delantera, se hace de igual forma.

Después, viene el empellejado, proceso en el que la concha y la perilla son recubiertos de cuero de vaca que ha pasado 24 horas en agua y al que se le ha quitado el pelo y la grasa. Al no estar curtido (proceso en el que se añaden productos químicos), el cuero adquiere una resistencia prácticamente indestructible y queda elástico a la vez.

Una vez se tiene esta fase hecha, se procede a “vestir” el armazón o albardón con cuero negro o marrón brillante.

El basto o bastes de la silla, se rellenan de pelo natural, con las crines. Estas, al ser fibras capilares separadas y de caballo, ofrecen dos ventajas:

  1. Transpiración. Por lo que los bastes se secan más fácilmente después de trabajar con el caballo.
  2. No produce ningún tipo de alergia en la piel del animal.

Por supuesto, lo idóneo para la salud del dorso del caballo, es alternar el uso de diferentes sillas, por lo que podemos utilizar una silla de doma o de uso general para entrenamientos y una vaquera para paseos por el campo. Actualmente pesan entre 7 y 12 kilos. Con esta práctica, conseguiremos fortalecer el dorso de nuestro caballo. Se coloca la tradicional zalea de borreguillo natural (de oveja) sobre la montura y ¡listo! Suave y blandita para el jinete, y en definitiva, una silla que se amolda al cuerpo del caballo como un guante.

En Guarnicioneria Rubio puedes encontrar multitud de monturas vaqueras, además si no encuentras una que te guste puedes solicitar que te hagan a medida a tu gusto. Echa un vistazo a nuestra tienda online y visualiza nuestros productos, todos ellos hechos con materiales de primerísima calidad.

 

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Quieres saber cómo domar un caballo? Cuando acabas de adquirir uno, aunque legalmente es tuyo, en realidad él no se sentirá de la familia a menos que te ganes su confianza. No podemos olvidar que, por muy acostumbrado a la presencia de los humanos que esté, del mismo modo que no hay un sólo equino igual tampoco las personas somos iguales. Nuestro carácter, nuestra forma de actuar, nuestros movimientos,… todo es único, y nuestro futuro amigo peludo lo sabe.

Por eso, cuando nos preguntamos cómo domar un caballo tenemos que tener muy presente que a menos que lo tratemos con respeto, paciencia y cariño, no conseguiremos disfrutar de la compañía de este magnífico animal.

 

¿Cómo ganarse la confianza de un caballo?

El primer paso para aprender cómo domar un caballo reside en que el animal confíe en ti. Para ganarse la confianza de un caballo en realidad tenemos que actuar del mismo modo que lo haríamos si quisiéramos hacernos amigos de cualquier otro animal doméstico, sólo que mucho más grande y fuerte ? . Esto significa que hay que observar sus movimientos y su mirada para saber hasta dónde nos va a permitir llegar. Por ejemplo, si nos acercamos demasiado y vemos que gira su cabeza y/o empieza a mover sus patas de forma nerviosa, lo mejor será que demos un paso atrás.

Es muy importante que nos vea como algo positivo, por lo que podremos coger forraje y utilizarlo para que poco a poco nos deje acercarnos más. Una vez que estemos a su lado, nos situaremos a un lado, cerca de la cabeza, para que pueda vernos y se lo daremos mientras lo acariciamos y hablamos con él. Es muy posible que no nos entienda, pero sí que entenderá el tono de voz: un tono suave le tranquilizará; en cambio, un tono agudo y/o nervioso le hará sentirse inseguro.

Nunca, bajo ningún concepto, tenemos que maltratarlo (pegar, gritar, desatenderle). Esto, además de ser un delito, no servirá para más que asustar al caballo. Además, tampoco tenemos que caminar por detrás ni por delante de él. Los caballos son animales de presa, que necesitan tenerlo todo controlado: si no saben dónde estamos, podrían darnos una coz sin que ni siquiera nos diésemos cuenta.

Hay que tener paciencia e ir paso por paso. Sólo le enseñaremos un truco nuevo cuando haya aprendido el anterior. De esta forma, le será mucho más fácil aprender.

 

¿Cómo comenzar a entrenar para domar un caballo?

Colócale el cabestro y la embocadura

El cabestro es un accesorio que nos va a ser muy útil para trabajar con nuestro caballo. Pero antes de siquiera ponérselo, deberemos de lograr que se acostumbre a nuestras manos, poniéndolas cerca de su cabeza, orejas y cuello. Hay que hacerlo lentamente, siempre estando a la vista del animal, para evitar que se asuste. Lo premiaremos con cada pequeño logro que haya conseguido.

Cuando ya se sienta mucho más cómodo, le enseñaremos el cabestroHay que dejar que lo vea y que lo huela. También es importante que le rocemos el hocico con él. Al cabo de unos días, se lo pondremos sin abrochar y veremos su reacción: si se ve tranquilo, perfecto, se lo quitaremos y al día siguiente se lo pondremos abrochado; pero si se ve nervioso, se lo quitaremos y dedicaremos un tiempo más a que se acostumbre.

Una vez que le podamos poner el cabestro sin que se sienta incómodo, le enseñaremos la brida. Haremos lo mismo que con el cabestro: se la pasaremos por la cabeza y el hocico, e incluso podemos dejar que la muerda (con cuidado). Unos días más tarde, lo acostumbraremos a la embocadura. Para que le sea más sencillo podemos colocar una capa de melaza sobre ella; de este modo, le será más agradable.

Por último, nos quedará colocarle las piezas de las orejas, sin ajustar las correas.

 

Enséñale a trabajar con el ramal

Al utilizar el ramal, podremos guiar cal caballo alrededor de un área que debe de tener un diámetro mínimo de 18 metros. Cada sesión debe durar 10 minutos al principio. Más adelante se deben de ir alargando poco a poco. Así pues, lo que haremos será colocarle el ramal en el cabestro con cuidado, sin hacer movimientos bruscos ni alejándonos del animal.

 

Aprende a mostrarte como guía

Con el ramal, podremos empezar a enseñarle algunas órdenes como ”alto”, ”de pie”, ”camina” y ”atrás”. Pero además, el caballo debe de respetar nuestro espacio. Tenemos que caminar a unos 30cm por detrás del hombro. Si se acerca demasiado, con la mano ejerceremos un poco de presión en un costado.

Importante: ser un guía no significa ser el ”amo y señor” del caballo. La teoría del ”líder de la manada” no sirve más que para que el animal viva con tensión. Pero, por supuesto, tampoco se trata de dejarle hacer todo lo que quiera: somos sus cuidadores, y tenemos que enseñarle. Tenemos que enseñarle a pensar por sí mismo, insisto, con respeto, paciencia y premios cuando haga algo bien.

 

Ponle la montura

La montura es un accesorio que nos permitirá subirnos al caballo. Para ello, tenemos que hacer lo mismo que hicimos con el cabestro: se la enseñaremos, dejaremos que la vea y la huela, y luego la sujetaremos por encima de su lomo (sin tocarlo). Si se muestra tranquilo, le colocaremos la almohadilla de la montura y se la dejaremos unos minutos. En el caso de que se muestre muy nervioso, se la quitaremos y volveremos a ponérsela en otro momento, cuando esté más tranquilo.

Una vez acostumbrado, le colocaremos la montura lentamente mientras le hablamos y le acariciamos. Se la dejaremos unos minutos y luego se la quitaremos. Haremos esto varias veces a lo largo de unos días para que poco a poco le vaya resultando familiar.

El siguiente paso será abrocharle la cincha, un poco cada día, sobretodo está nervioso o estresado. En cuanto hayamos conseguido ajustársela hasta el final, nos inclinaremos suavemente sobre su lomo. ¿Lo has conseguido? Si es así, es momento de acostumbrarlo a los estribos mientras trabajas con el ramal.

 

Entrénalo para montarlo

Con la montura y los estribos puestos, ha llegado la hora de que montemos al caballo. Para ello, lo que haremos será colocar un pie en el estribo correspondiente, y el otro en el otro estribo. Hay que tener cuidado de no patear al caballo, por lo que tenemos que subir a la montura lentamente, sin asustarle. Como premio, le daremos caricias.

Para que no surjan sorpresas desagradables, es muy importante que un jinete experimentado esté presente cuando vayamos a montar las primeras veces al caballo, ya que puede resultar muy peligroso.

 

¿Cuánto se tarda en domar un caballo?

Dependerá del propio caballo y de su jinete, pero fácilmente puede tardarse 1 año. Por este motivo es tan importancia la paciencia y respetar en todo momento al animal. Con trabajo y constancia ya verás como conseguirás muy buenos resultados.

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El caballo es uno de los animales más bellos que existen. No es de extrañar que el ser humano le haya elegido como compañero de viaje durante siglos. Su elegante cuerpo le hace único. Un cuerpo sencillo a la vez que complejo.

 

Dimensiones de un caballo

Como ocurre con el resto de animales, es prácticamente imposible establecer unas medidas generales para un caballo, puesto que esto depende de innumerables factores: la raza, el sexo, el estado de salud, etc. No obstante, y a tenor de lo observado y buscado en diversas fuentes de información, vamos a ofrecerles unos datos aproximados.

En lo que a la alzada se refiere, los machos miden alrededor de 1.42 metros, mientras que las hembras en torno al 1.40 metros. Si nos trasladamos a la cincha, en los machos es de 1.67 centímetros y las hembras 1.68 centímetros. Por último, los machos presentan una caña de 18.45 centímetros y las hembras de 17.9 centímetros.

Cambiamos de tercio, como se diría en la jerga taurina, y nos trasladamos al peso. Habitualmente, y como se ha comentado anteriormente, es difícil establecer un estándar definido. Estos animales, tanto machos como hembras, suelen tener un peso cercano a media tonelada, sobre unos 450 kilogramos.

Luego tenemos los ponis.Dentro de este grupo están todos los caballos de talla pequeña. Hay variedades, pero el poni por excelencia puede tener una altura, contando la cabeza y no solo hasta la alzada, de 1.40 metros.

 

Huesos de un caballo

Un animal tan enorme, lógicamente tiene un cuerpo muy complejo. El caballo tiene un alto número de huesos, exactamente 205.

La columna vertebral de este animal está formada por 51 vértebras, y carece de clavículas, por lo que sus patas se unen al tronco por medio de fuertes músculos y tendones que se sujetan gracias a las escapulas. Esta peculiaridad también se hace patente, precisamente, en las patas y también en los cascos.

Los caballos no tienen rodillas, aunque parezca que sí. Su rodillas están formadas por una articulación muy, pero que muy, similar a la muñeca del ser humano. El corvejón (articulación anterior a los cascos) funciona de forma parecida a la del tobillo de una persona. En las patas delanteras, el cúbito y el radio se han unido dando lugar a un solo hueso, del mismo modo que ha ocurrido la tibia y el peroné. Otra característica es que un caballo no tiene huesos en la zona baja de las patas, pero sí cuenta con un tejido especial (tejido córneo) que le sirve para absorber los impactos generados por los cascos.

Este tejido córneo también se haya en la zona externa de los cascos, recubriéndolos y haciéndoles más resistentes. Mientras tanto, el exterior de estas estructuras está dotado con cartílagos y tejidos sanguíneos como el tejido laminar.

En cuanto a los dientes, los caballos tienen, mínimo, 36 piezas bucales. De todas ellas, 12 son incisivos (en la parte delantera), cuya funcionalidad no es otra que la de morder y arrancar el pasto. Los otros 24 se dividen en molares y premolares (en la parte posterior), que son utilizados para poder masticar y triturar los alimentos, vegetales en la mayoría de los casos.

 

¿Cómo es el cuerpo de un caballo?

Si hay algo característico en un caballo es la cabeza. Esta es grande, con huesos alargados, especialmente las mandíbulas. En la parte superior se encuentra una gran frente sobre las que descansan las orejas. Unas orejas que son muy pequeñas en proporción con el resto del cuerpo, y que están situadas a ambos lados, y son móviles, lo que permite una mejora en el sentido auditivo.

Ya en el extremo final de la cabeza están la boca, el orificio nasal y el belfo (extremo de la nariz).

También se ubican a ambos lados de la cabeza los grandes ojos, que tampoco son nada pequeños. Al estar a los lados y no en una posición frontal, hacen que el caballo tenga una visión lateral. Ya en la parte posterior de la cabeza descansa la nuca.

Cabe destacar que toda la parte delantera de la cabeza recibe el nombre de testuz.

A continuación se nos presenta el cuello. Esta zona también es bastante prominente y, sobre todo, muy musculosa. Se haya entre la cabeza y lo que se conoce como la cruz (zona en la que finaliza el cuello, comienza el lomo y las extremidades delanteras). En la parte anterior está la garganta y detrás la crin (conjunto de pelos largos que recorren el cuello a lo largo del mismo).

El tronco está formado por el lomo (parte superior),  el pecho (situado justo debajo del cuello, detrás de la cabeza y es el principio del cuerpo) y la grupa (parte trasera del caballo). El pecho, en especial, debe de estar bien desarrollado, pues un pecho pequeño puede ser sinónimo de problemas de salud como interferencias en las patas delanteras.

Además de las mencionadas anteriormente, en el tronco también se encuentran muchas otras zonas como son el flanco (área localizada debajo del lomo, concretamente entre la última costilla y el muslo), el ijar (formado por los laterales del tronco) y la mama (una masa muscular carnosa que recubre la parte delantera del pecho).

Las patas es también una de las partes más complejas. Si nos trasladamos a las patas traseras, tenemos el muslo(que no es más que la zona superior de las mismas), el anca (la articulación que une las patas traseras con la cadera  o pelvis) y la nalga (parte carnosa situada en el área superior externa).  Por su parte, las patas delanteras son denominadas como piernas.

En las piernas está el corvejón (parte de la pierna ubicada detrás de la rodilla), la babilla (situada entre el muslo y la rótula), la caña (entre el corvejón y el menudillo), el menudillo (entre la caña y la cuartilla), la cuartilla (equivale a la primera falange) y el casco (una capa de tejido compacto en la que finaliza las patas y está compuesto por el casco y la corona).

Estos son las características y rasgos morfológicos de los caballos, algo interesante para todos aquellos que aman a este maravilloso animal que, como decíamos, posee una figura que le otorga una belleza y elegancia que no deja indiferente a nadie.